Cilic barre a un Edmund tocado y jugará su tercera gran final

Gracias en parte a la lesión de Rafa Nadal en cuartos de final y a los problemas físicos con los que ha jugado Kyle Edmund este jueves en semifinales, Marin Cilic se ha clasificado para la final del Abierto de Australia al barrer en tres sets al británico: 6-2, 7-6 (4) y 6-2. Pero sería injusto no reconocer los méritos del croata. Estaba donde tenía que estar y no es tan azaroso que haya llegado al partido por el título de un Grand Slam por tercera vez en su carrera. Campeón del US Open en 2014 (fue semifinalista en 2015), perdió el año pasado ante Roger Federer la final de Wimbledon —jugó con problemas en un pie la mayor parte del partido— después de haber caído en cuartos del major de hierba los tres cursos anteriores. Y el año pasado alcanzó esa quinta ronda también en Roland Garros. Lo que quiere decir que lleva cuatro temporadas siendo muy regular. Esta no es más que la confirmación de que en un jugador top. De hecho, ya es virtualmente el número tres del ranking, el puesto más alto de su carrera.

A Cilic, el primer croata que llega al último duelo en Australia, le ha costado diez viajes a Melbourne conseguirlo y lo logra con 29 años. Es el que más veces lo ha intentado en la Era Open, empatado con Kim Warwick, que lo consiguió también a la décima en 1980. Pero ahí está, con la opción de levantar otro trofeo importante con permiso, claro está, de Federer o de Chung, que se enfrentan este viernes (09:30, Eurosport) en la otra semifinal. Si pasa el suizo, tendríamos servida la revancha del último Wimbledon. Ante Edmund, el bueno de Marin no se complicó la vida. Sacó muy bien, no abusó de los golpes ganadores y controló sus envíos y sus subidas a la red. Como hizo contra Nadal, solo tenía que mover a su renqueante rival para ponerle en aprietos.

En el primer set, rompió dos veces el servicio del oriundo de Johannesburgo, que a sus 23 años se ha hecho notar por fin en el circuito y a quien se le ven maneras y opciones de mejorar. Al finalizar la manga, el muchacho se fue al vestuario tras pedir un tiempo médico para que le atendieran posiblemente por unos problemas en la cadera. No estaba pudiendo desplazarse correctamente y eso le pasaba factura. Volvió a jugar y tuvo el carácter de plantearle a Cilic un segundo parcial duro que el balcánico tuvo que ganar en la muerte súbita. Antes había discutido con el juez de silla e incluso pedido la asistencia del supervisor de pista por una señalización que no compartía. Más carácter. Pero no se descentró y peleó. Al no obtener premio, la empresa ya se le hizo muy cuesta arriba y Cilic agarró la autopista hacia la final a toda velocidad y cerró su victoria con dos roturas más.

“Vi que Kyle dejaba pasar algunas bolas y su movimiento parecía un poco restringido”, reconoció. Volverá a pelear por un título, esperemos que esta vez en igualdad de condiciones por ambas partes.



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